Nos vamos de punta a punta, de Oceanía a Sudamérica pero antes hacemos una paradita en España y aprovechamos para hacer lo que más hemos echado de menos estos tres meses: estar con la familia, con los amigos y comer la comida de mamá. Además hemos conocido dos personitas nuevas que han nacido mientras hemos estado fuera.
Ha sido tan corto que nos vamos con pena de no haber podido estar más tiempo con la gente pero el vuelo para Chile nos estaba esperando.
Ha sido tan corto que nos vamos con pena de no haber podido estar más tiempo con la gente pero el vuelo para Chile nos estaba esperando.
Llegamos a Santiago. Ya nos habían avisado que era feo, que los propios chilenos le llaman " Santiasco " y la verdad es que nos ha dado sensación de abandono....por todo el centro las aceras están rotas, hay bastante basura en el suelo y está lleno de perros callejeros.
Nos hemos alojado en el barrio de Bellavista que está lleno de pubs y restaurantes, hay gente alternando cualquier día de la semana. Desde su cerro, el de San Cristóbal, tienes unas vistas estupendas de la ciudad. Lo malo es que hay una nieblina permanente de contaminación que difumina el paisaje de montañas que rodean la ciudad.
Y es que Santiago se encuentra al pie de la cordillera preandina. Esto hace que el enclave sea precioso pero también que el aterrizaje en el avión de llegada sea, digamos, emocionante.
Y es que Santiago se encuentra al pie de la cordillera preandina. Esto hace que el enclave sea precioso pero también que el aterrizaje en el avión de llegada sea, digamos, emocionante.
El primer día nos encontramos este bar y se nos ocurrió entrar para hacer patria y en mala hora porque pagamos los pintos más caros que en Donosti
Nos fuimos dando un paseo hasta el Mercado Central dónde venden marisco y hay restaurantes que te lo preparan pero es bastante turistada. Si se quiere comer barato (eso sí, sin marisco) es mejor optar por el Mercado Tirso de Molina que está en frente.
Vistas desde el cerro San Cristobal
Lo mejor de Santiago para nosotros fue un atún sellado con sésamo que nos comimos en la Terraza Matilde (c/Antonia Lopez de Bello 118 54, para más señas). El restaurante además está en el ático de un edificio así que tienes vistas a las montañas mientras cenas o te tomas un pisco. El pisco es la bebida típica de Chile, es una especie de aguardiente pero más flojita que la mezclan con limón. A nosotros personalmente nos gustó más el mojito que nos tomamos de postre.
Huimos de Santiago a Valparaíso, una ciudad costera llena de cerros con casas pintadas de colores y ascensores que nos recuerdan un poco a Lisboa. El más conocido es el cerro Concepción porque tiene murales y varias obras de arte callejeras.
Aquí se ven a los hombres trabajando….al fondo
Menudo espectáculo estaba dando este chaval.
No hay comentarios:
Publicar un comentario