sábado, 27 de junio de 2015

Atrapados en La Paz

No hay paz en La Paz. La ciudad es ruidosa, llena de tráfico, de casas amontonadas y con gente vendiendo de todo a cada paso. Queda claro que mucho no nos ha gustado. Además es que justo nos hemos ido a poner enfermos en el lugar más feo de todo el viaje y no había manera de salir de allí. Primero cayó Pablo que acabó en el hospital y justo cuando se estaba recuperando caí yo.
La culpa la tiene una bacteria (bolivariana) que cogimos por practicar lo que llamamos "sadogastronomía", esto es, probar de todo que vendan en cualquier parte. En La Paz implica que vas a comer en un puesto callejero al lado del humo de los coches algo parecido a una empanada rellena de no se sabe qué, con diez salsas a elegir y, por supuesto, hay que probarlas todas que "hemos venido a jugar". A modo de integración en el país está muy bien y sale muy barato, pero lo pagamos con una semana metidos en la cama a dieta de arroz blanco.



Limpiabotas. Le preguntamos por qué llevaba pasamontañas pensando que era por la contaminación y nos quedamos blancos cuando nos dijo que era para que no le reconocieran porque sino en el colegio le iban a humillar. Vimos a un montón de chavales igual que él.



Cabinas telefónicas

La frase me gustó. Vale para unos cuantos gobiernos.

Ideas absurdas de los presidentes: en la foto no se aprecia bien pero las agujas del reloj del Palacio Legislativo giran al revés y los números están en orden inverso. Fue una orden de Evo Morales como símbolo de "descolonización" e identidad de los países del Hemisferio Sur.... seguro que es una prioridad para los bolivianos.


No todo es malo en La Paz, también hicimos un tour guiado por la ciudad bastante interesante. Así descubrimos que la ciudad tiene sitios curiosos como la cárcel... sí, la cárcel de San Pedro que está en medio de la ciudad. Pero tranquilos que aquí no hemos entrado, básicamente porque ya no hay tours seguros, pero antes los había y hasta los recomendaban en la Lonely Planet.
Nos contaron que había un preso que se fue una noche de fiesta (previo pago por supuesto) y amaneció con una turista extranjera en su celda a la que le pareció super cool estar dentro. Así a este preso se le ocurrió hacer tours por la cárcel. Cuando cumplió condena dejaron de hacerse porque se volvió peligroso y a más de uno le robaron todo lo que llevaba encima, incluso alguno acabó acuchillado.
Y es que esta cárcel se autogestiona, los propios presos la dirigen, eligen a los mandos y ellos mismos ponen las normas. Llegaron a ese acuerdo con el Gobierno por el grado de violencia que se alcanzaba entre policías y convictos.
Otra curiosidad es que los presos pagan por las celdas, desde 50 hasta 5.000 bolivianos al mes (de 7 a 750 euros) dependiendo de si quieres celda compartida o apartamento de lujo para tí solito. ¿Y el que no tiene dinero? pues a dormir al patio. Hasta en la cárcel hay clases.
Buscando la historia de este preso en Internet, he leído que van a hacer una película sobre esta cárcel.

La cárcel por su entrada principal

Parte trasera de la cárcel

Mientras Pablo estaba enfermo, yo me entretuve paseando por el barrio de las Brujas y subiendo en los teleféricos de la ciudad.


Tiendas exotéricas. Venden de todo para hacer conjuros y ofrendas.



Vistas desde Ciudad Satélite

Plaza Murillo



Portada de la Catedral de La Paz. Tiene forma de altar porque a los indígenas los domingos no les dejaban entrar dentro y les daban la misa fuera.... Muy bonita pero ¿qué está mirando toda esa gente?

La respuesta es fútbol! Toda La Paz estaba viendo el partido de la Copa América.

Estaban emocionados y hasta paraban el tráfico para poder ver el partido. Es entendible porque ganaron y hacía 18 años que la selección de Bolivia no ganaba un partido en la Copa América.


Mientras yo estaba enferma Pablo se fue a hacer descenso en bici por La Carretera de la Muerte. El nombre le viene porque es una de las más peligrosas del mundo y porque antes se cobraba 80 muertes al año. Viendo las fotos y los vídeos de Pablo lo que da más miedo no es la bajada en bici sino la vuelta en coche que la haces por el mismo camino.

Una buena vista de la bajada en la zona de selva.

Las primeras curvas


Esta foto es para recordar a un gran compañero de mi época Biker...el gran Shrek-Herve y su mítico ¨lanzamiento de bici¨, sé que le hubiera gustado estar aquí conmigo pegándonos codazos en la bajada.

El equipo en la línea de salida

Una de las muchas cataratas que cruzan la carretera, esto crea multitud de desprendimientos especialmente en época de lluvias.

La foto de la curva más famosa

lunes, 15 de junio de 2015

Sucre: "niños escalera" y mujeres de armas tomar

Sucre es una ciudad bonita, con edificios estilo colonial y con bolivianos más modernos. Hemos cargado las pilas al Sol tomando batidos de frutas que venden por todas partes.
Llegamos en sábado cuando el Mercado Central está a tope.



Nos topamos con una boda


Tecnología punta: el fotógrafo imprime las fotos al momento


Para continuar con las visitas "exóticas" pensamos en algo que diera más yuyu que el tour a la mina.... ¡nos vamos al cementerio! Además nos han dicho que hay unos chicos que te hacen visitas guiadas por él. 
Y efectivamente a la entrada están los chavales que a cambio de 20 bs (3€) te acompañan contándote historias curiosas de los personajes ilustres que hay allí enterrados. Estos han pasado un examen y todo para poder ser guía de cementerio. 
Con ellos están también otros críos más pequeños, que no llegan ni a los 14 años de edad, y se dedican a limpiar los nichos a cambio de propinas. Como cada uno tiene su propia escalera, la gente les llama "niños escalera". Son chicos sin recursos que se buscan la vida de esta manera. 
Nosotros contratamos a Angel para que nos contara lo que se cuece en este cementerio y además nos enseñó dónde guardan las escaleras, cada una con el nombre del propietario escrito. También nos explicó que van a comer a un comedor social que lo lleva una ONG alemana. 
La verdad es que en Sucre hemos visto cantidad de críos trabajando o pidiendo en los semáforos limpiando parabrisas o haciendo malabares, pero hablamos de chavales que no pasan de los 8 años. 

La única pega que tenía Angel es que era del Barça pero como el chico es listo por si acaso llevaba el pantalón del Real Madrid (puro Marketing)


El escondite es bajo un panteón

Por la noche fuimos a un parque con mucho ambiente dónde subimos a la torre Eiffel, comimos pizza callejera y vimos los ensayos para la fiesta de Santa Guadalupe que celebran en septiembre.







Excursión a Tarabuco

Al día siguiente nos fuimos a Tarabuco, un pueblo cercano que los domingos hacen un mercado de artesanía y fruta, dónde nos dijeron que aún funciona el trueque.

Para nosotros lo mejor fue el trayecto. Nos montamos en un microbús de los que usan ellos y a mitad de camino al conductor le habían preparado una emboscada. Se echó a la carretera un grupo de mujeres gritando que paró el microbús y trataban de sacarle por la ventanilla. Hasta apareció una abuela con bastón amenazante y con un papel en la otra mano como reclamándole algo. Como discutían en quechua nosotros no nos enterábamos de nada pero los compañeros de bus nos explicaron lo que pasaba. Resulta que era la familia del conductor que le reclamaba que se ocupara de su hijo. Se ve que el hombre no pagaba su pensión y le advertían que le habían denunciado y que iba a ir a la cárcel. 
Como las señoras no dejaban que el bus avanzara, tuvieron que bajar a mediar otras dos viajeras y finalmente las convencieron para que nos dejaran seguir con nuestra ruta. 
De este momento no tenemos foto, es una pena. Solo tenemos de las señoras que se acercan al microbús para venderte comida por la ventanilla cada vez que el bus se para.



Aquí no hay SGAE 

¿Qué hacen todos estos hombres haciendo cola en una barbería?

¡Viendo los toros!

Señora con el sombrero típico de Tarabuco

Bonita estatua gore situada en medio del pueblo que representa a un indígena sacándole el corazón a un colono español.... muy ilustrativa. Ya he comentado que no nos guardan mucho cariño. 


La vuelta a Sucre no fue tan emocionante. Lo único gracioso fue que una señora llevaba en la baca del micro un saco y, cuando lo bajó, el saco empezó a moverse solo.... y a cacarear! A nosotros nos entró la risa pero aquí debe ser lo más normal del mundo, creo que a Bolivia todavía no ha llegado el Partído Animalista.

Después de tanta inmersión boliviana nos fuimos a ver atardecer al mirador del barrio de la Recoleta dónde hay un bar con unas vistas estupendas de Sucre y muy recomendable para comer y tomar batidos de frutas.



Mirador de la Recoleta








domingo, 14 de junio de 2015

Estas minas valen un potosí

La ciudad de Potosí ha tenido la suerte o la desgracia de situarse junto a un cerro repleto de plata, estaño y zinc, "Cerro Rico" le llaman. Esto le ha dado riqueza, de hecho aquí se originó la expresión "valer un potosí", pero también ha hecho que sea un atractivo para conquistadores. Los españoles se volvieron locos al ver piedras de plata con un 95% de pureza y trataron bastante mal a los indígenas que usaron como esclavos en las minas mientras les cristianizaban. Nos ha dado la sensación de que a día de hoy todavía nos guardan un poco de rencor a los españoles.

Cuando llegamos estaban celebrando el día del Corpus Cristi. Los chavales de los colegios preparan murales en el suelo con serrín coloreado o hilos de lana y la procesión va pasando por encima de ellos al ritmo de tambores y xilófonos. Las cholitas* han invadido el centro con frutas y dulces típicos.

*En Bolivia llaman cholitas a las señoras que van vestidas con el atuendo típico y peinadas con trenzas largas. Generalmente se dedican al comercio.

Cholita vendiendo chuches. Al fondo el "Cerro Rico"

Pablo "chambergueando" (comiendo el dulce típico, chambergo)





La gente espectante






Y comienza la procesión

La megafonía móvil

El cura que lo quiere inmortalizar (no paró de sacar fotos)



Pero por lo que habíamos venido a Potosí era expresamente para visitar sus minas. Nuestros amigos, Laura y Jose, habían estado por aquí hace 3 años y nos había dejado impresionados el post que publicaron en su blog sobre esta visita. Y es que no solo viajamos para ver cosas bonitas sino también para conocer otras realidades, para saber el trabajo que cuesta nuestra vida moderna.

En el cerro trabajan 7.500 personas. Lo hacen porque el salario (en torno a 110 bs, unos 16€ al día) casi triplica un salario normal (que está en los 40 bs, 6€/día) o porque no les queda más remedio. Lo hacen a sabiendas de que arriesgan su vida ya que mensualmente mueren de 2 a 3 mineros por colapsos o derrumbamientos y a sabiendas de que su esperanza de vida está en los 45 años (hace no mucho estaba en 35 años, nuestra edad, cuando dejaban trabajar a menores de 14 años). La mayoría mueren en el hospital afectados por silicosis.

Nosotros entramos con Toño, un exminero que nos llevó a visitar 3 niveles de la mina dónde él había trabajado.
Las condiciones dentro son penosas, pasas por huecos claustrofóbicos, no se puede respirar bien pues el polvo se te mete en la nariz constantemente y obviamente no ves más luz que la de la lámpara que llevas en tu casco.
Aquí el protocolo de riesgos laborales pasa por hacerle ofrendas a una figura con forma de diablo que para los mineros representa un dios, el dios que les protege ahí abajo porque el Dios de fuera no entra en la mina. Le llaman "Tío" y hay uno en cada nivel. Le llevan hojas de coca, alcohol y cigarrillos para que les proteja de los accidentes y les de mucho mineral.

El origen del Tío:
Volvemos a topar con los colonos españoles. Muy avispados ellos, para hacer trabajar a los indígenas sin tener que meterse en la mina a ensuciarse, colocaron estas figuras advirtiéndoles que era un dios que les vigilaba. En caso de que no trabajaran este dios desataría su furia provocando accidentes. Y como los accidentes eran frecuentes y los indígenas temían a todo lo desconocido el truco coló. Con los años los indígenas convirtieron la figura en un dios protector. El nombre es debido a que en quechua (el idioma indígena de esta zona) no existe el sonido "D" y por eso fue derivando fonéticamente de Dios a Tío.

Nosotros, por si las moscas, llevamos ofrendas para el "Tío" y para los mineros.

 Pablo con el kit más ilegal del mundo pero que en Bolivia se puede adquirir en las tiendas. En una mano hojas de coca y en la otra dinamita.


Toño es un crack, le pone humor a la visita


Entramos en la mina y pasamos por huecos así:






Por dónde hemos pasado nosotros es por dónde pasan los mineros para llegar a sus puestos de trabajo.

Visitamos al Tío de cada nivel y Toño le va haciendo ofrendas mientras recita oraciones en quechua. Aunque la figura pueda parecer de broma, le tienen un gran respeto.



Vemos cómo trabajan lo mineros con la cara llena de polvo mientras mastican hojas de coca constantemente. La coca les ayuda con la altitud, les quita el cansancio, el hambre y el sueño. Además usan ceniza de quinoa comprimida como catalizador para obtener más sustancia de las hojas. También fuman cigarros que contienen cáscara de naranja porque neutraliza el gas de las explosiones.

Minero preparado para explosionar la dinamita para ir abriendo camino

 Este minero rompió una piedra explosionando un pequeño cartucho delante nuestro para mostrarnos cómo es, aunque lo normal es que exploten de 10 a 15 cartuchos a la vez.

En el centro de la foto está Ceferino, a sus 73 años es el minero más veterano, lleva más de 30 años trabajando ahí abajo y es todo un superviviente gracias a que, por el trabajo que desempeña, él no está tan expuesto al polvo.


En el vídeo se aprecia mejor las condiciones en que trabajan. Si os fijáis tienen los papos hinchados porque los llevan llenos de coca.


Por último vamos a un nivel dónde ya no se trabaja por el riesgo que representa aunque sí es lugar de paso para ir a otros niveles. Es tan estrecho que a mí la claustrofobia me puede y me quedo fuera esperando.

Pablo despidiéndose

Y por fin salimos a la luz


Han sido tan solo 2 horas ahí dentro y la sensación de agobio es absoluta, yo a los 5 minutos ya me quería salir. No me puedo imaginar lo que es una jornada entera de 8 o 10 horas que hacen ellos todos los días. Nosotros solo hemos bajado 3 niveles pero hay hasta 17 y en los últimos la temperatura supera los 40 grados.
En mi opinión el trabajo en el Cerro Rico debería estar prohibido porque las condiciones son totalmente inhumanas.

La visita a la mina te deja marcado, es un lección de vida. Sirve para comprender que detrás de artículos que usamos a diario, como el móvil que está fabricado con el zinc que se extrae en Potosí, está el trabajo de estos hombres que se juegan la vida por cuatro duros.
Me he acordado  también, por comparación, de las minas de Australia dónde sus trabajadores, según nos comentaron, tenían sueldos en torno a los 200.000$ anuales. Es la suerte de caer en el lado bonito del mundo.


Contacto Tour Cerro Rico: a nosotros nos gustó mucho la visita con Toño. Lo hace muy ameno y con el sentimiento de alguien que ha trabajado allí. Su agencia es "Potoc`hij Tours", en calle Lanza 36, web: blogspot.potochijtours.com.

Recomendación para comer: Phishqa Warmis en calle Sucre 56; almuerzos ricos por 30 bs (4,5€) con buffet de ensalada, segundo a elegir y postre