domingo, 14 de junio de 2015

Estas minas valen un potosí

La ciudad de Potosí ha tenido la suerte o la desgracia de situarse junto a un cerro repleto de plata, estaño y zinc, "Cerro Rico" le llaman. Esto le ha dado riqueza, de hecho aquí se originó la expresión "valer un potosí", pero también ha hecho que sea un atractivo para conquistadores. Los españoles se volvieron locos al ver piedras de plata con un 95% de pureza y trataron bastante mal a los indígenas que usaron como esclavos en las minas mientras les cristianizaban. Nos ha dado la sensación de que a día de hoy todavía nos guardan un poco de rencor a los españoles.

Cuando llegamos estaban celebrando el día del Corpus Cristi. Los chavales de los colegios preparan murales en el suelo con serrín coloreado o hilos de lana y la procesión va pasando por encima de ellos al ritmo de tambores y xilófonos. Las cholitas* han invadido el centro con frutas y dulces típicos.

*En Bolivia llaman cholitas a las señoras que van vestidas con el atuendo típico y peinadas con trenzas largas. Generalmente se dedican al comercio.

Cholita vendiendo chuches. Al fondo el "Cerro Rico"

Pablo "chambergueando" (comiendo el dulce típico, chambergo)





La gente espectante






Y comienza la procesión

La megafonía móvil

El cura que lo quiere inmortalizar (no paró de sacar fotos)



Pero por lo que habíamos venido a Potosí era expresamente para visitar sus minas. Nuestros amigos, Laura y Jose, habían estado por aquí hace 3 años y nos había dejado impresionados el post que publicaron en su blog sobre esta visita. Y es que no solo viajamos para ver cosas bonitas sino también para conocer otras realidades, para saber el trabajo que cuesta nuestra vida moderna.

En el cerro trabajan 7.500 personas. Lo hacen porque el salario (en torno a 110 bs, unos 16€ al día) casi triplica un salario normal (que está en los 40 bs, 6€/día) o porque no les queda más remedio. Lo hacen a sabiendas de que arriesgan su vida ya que mensualmente mueren de 2 a 3 mineros por colapsos o derrumbamientos y a sabiendas de que su esperanza de vida está en los 45 años (hace no mucho estaba en 35 años, nuestra edad, cuando dejaban trabajar a menores de 14 años). La mayoría mueren en el hospital afectados por silicosis.

Nosotros entramos con Toño, un exminero que nos llevó a visitar 3 niveles de la mina dónde él había trabajado.
Las condiciones dentro son penosas, pasas por huecos claustrofóbicos, no se puede respirar bien pues el polvo se te mete en la nariz constantemente y obviamente no ves más luz que la de la lámpara que llevas en tu casco.
Aquí el protocolo de riesgos laborales pasa por hacerle ofrendas a una figura con forma de diablo que para los mineros representa un dios, el dios que les protege ahí abajo porque el Dios de fuera no entra en la mina. Le llaman "Tío" y hay uno en cada nivel. Le llevan hojas de coca, alcohol y cigarrillos para que les proteja de los accidentes y les de mucho mineral.

El origen del Tío:
Volvemos a topar con los colonos españoles. Muy avispados ellos, para hacer trabajar a los indígenas sin tener que meterse en la mina a ensuciarse, colocaron estas figuras advirtiéndoles que era un dios que les vigilaba. En caso de que no trabajaran este dios desataría su furia provocando accidentes. Y como los accidentes eran frecuentes y los indígenas temían a todo lo desconocido el truco coló. Con los años los indígenas convirtieron la figura en un dios protector. El nombre es debido a que en quechua (el idioma indígena de esta zona) no existe el sonido "D" y por eso fue derivando fonéticamente de Dios a Tío.

Nosotros, por si las moscas, llevamos ofrendas para el "Tío" y para los mineros.

 Pablo con el kit más ilegal del mundo pero que en Bolivia se puede adquirir en las tiendas. En una mano hojas de coca y en la otra dinamita.


Toño es un crack, le pone humor a la visita


Entramos en la mina y pasamos por huecos así:






Por dónde hemos pasado nosotros es por dónde pasan los mineros para llegar a sus puestos de trabajo.

Visitamos al Tío de cada nivel y Toño le va haciendo ofrendas mientras recita oraciones en quechua. Aunque la figura pueda parecer de broma, le tienen un gran respeto.



Vemos cómo trabajan lo mineros con la cara llena de polvo mientras mastican hojas de coca constantemente. La coca les ayuda con la altitud, les quita el cansancio, el hambre y el sueño. Además usan ceniza de quinoa comprimida como catalizador para obtener más sustancia de las hojas. También fuman cigarros que contienen cáscara de naranja porque neutraliza el gas de las explosiones.

Minero preparado para explosionar la dinamita para ir abriendo camino

 Este minero rompió una piedra explosionando un pequeño cartucho delante nuestro para mostrarnos cómo es, aunque lo normal es que exploten de 10 a 15 cartuchos a la vez.

En el centro de la foto está Ceferino, a sus 73 años es el minero más veterano, lleva más de 30 años trabajando ahí abajo y es todo un superviviente gracias a que, por el trabajo que desempeña, él no está tan expuesto al polvo.


En el vídeo se aprecia mejor las condiciones en que trabajan. Si os fijáis tienen los papos hinchados porque los llevan llenos de coca.


Por último vamos a un nivel dónde ya no se trabaja por el riesgo que representa aunque sí es lugar de paso para ir a otros niveles. Es tan estrecho que a mí la claustrofobia me puede y me quedo fuera esperando.

Pablo despidiéndose

Y por fin salimos a la luz


Han sido tan solo 2 horas ahí dentro y la sensación de agobio es absoluta, yo a los 5 minutos ya me quería salir. No me puedo imaginar lo que es una jornada entera de 8 o 10 horas que hacen ellos todos los días. Nosotros solo hemos bajado 3 niveles pero hay hasta 17 y en los últimos la temperatura supera los 40 grados.
En mi opinión el trabajo en el Cerro Rico debería estar prohibido porque las condiciones son totalmente inhumanas.

La visita a la mina te deja marcado, es un lección de vida. Sirve para comprender que detrás de artículos que usamos a diario, como el móvil que está fabricado con el zinc que se extrae en Potosí, está el trabajo de estos hombres que se juegan la vida por cuatro duros.
Me he acordado  también, por comparación, de las minas de Australia dónde sus trabajadores, según nos comentaron, tenían sueldos en torno a los 200.000$ anuales. Es la suerte de caer en el lado bonito del mundo.


Contacto Tour Cerro Rico: a nosotros nos gustó mucho la visita con Toño. Lo hace muy ameno y con el sentimiento de alguien que ha trabajado allí. Su agencia es "Potoc`hij Tours", en calle Lanza 36, web: blogspot.potochijtours.com.

Recomendación para comer: Phishqa Warmis en calle Sucre 56; almuerzos ricos por 30 bs (4,5€) con buffet de ensalada, segundo a elegir y postre






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