Las 16 horas de autobús han merecido la pena para llegar al desierto más árido del mundo y, para nosotros, es además uno de los sitios más espectaculares que hemos visto hasta la fecha. ¡Estamos en San Pedro de Atacama!
San Pedro es una población chiquitita que se encuentra en pleno desierto de Atacama y rodeada de volcanes que hacen frontera con Bolivia y Argentina. La cantidad de paisajes curiosos que hay alrededor hacen que sea un lugar único en el mundo.
Primero nos acercamos a las ruinas de Pucará de Quitor, un antiguo asentamiento de atacameños que fue invadido y conquistado por el ejercito español.
Cuando el ejercito español conquistó al pueblo atacameño, degolló a 25 de sus soldados colocando sus cabezas en lo alto de la colina para amedrentar al resto de enemigos. En homenaje (un poco macabro) han colocado cabezas de piedra en ese lugar.
25+1
Vistas desde la colina
Después nos subimos hasta un túnel por dónde pasaban el ganado que robaban a Argentina. Por lo que nos cuentan, los argentinos tenían tantos animales que ni se daban cuenta.
La subidita tiene tela
Recompensa: las vistas del valle
Nos atacan los indios!!!
Bajamos por la misma cuesta “trambólica” y nos vamos hasta la Quebrada del Diablo. Hay que atravesar algún río que otro para llegar.
A la entrada de la quebrada nos echamos un amigo que nos acompañó el resto del día. Le llamamos Tobi (qué poco originales!) y el pobre hizo kilómetros hasta agotarse.
Dando de beber a Tobi
Vistas desde la colina al final de la Quebrada del Diablo
Y de allí nos fuimos para el Valle de la Muerte. Entiendo que le pusieran ese nombre porque para cruzarlo te dejas la vida... la suma de dunas, cuestas y bici hace que el camino sea mortal.
Tobi descansando, se olía lo que le esperaba
Gente haciendo sandboard
Empujando la bici por la arena…ya no puedo más y tiene que venir Pablo a rescatarme
Pablo al rescate
Después de atravesar el Valle de la Muerte, de vuelta a San Pedro bajamos hasta el mirador principal del Valle de la Luna, el mítico Mirador Coyote:
Pablo siempre más. A una brasileña y a mí por poco nos da un ataque cuando le vimos ahí colgado
Maite haciendo de Laura “coyota”
Al final del día nos salieron 32 kilómetros y dejamos al pobre Toby sin ganas de seguir a más turistas el resto de su vida.
Excursión al Valle Arcoiris:
El pueblo de San Pedro está totalmente dedicado al turismo, lleno de agencias que organizan tours. Nos volvimos un poco locos para elegir pero al final contratamos 3 excursiones allá dónde no llegamos con la bici.
El color verde se lo da el óxido de cobre y el blanco la sal.
Posando a tope
Laguna Céjar y Ojos del Salar
Volvemos a alquilar la bici. Esta vez el camino es plano pero duplicamos kilómetros, en total nos salen 60 km.
Por el camino el paisaje es muy curioso, parece nevado pero es sal
Laguna Céjar
Otra vista de la Laguna Céjar con los volcanes al fondo
Junto a la laguna Céjar, está la laguna Piedras dónde dejan bañarse. Tiene tal cantidad de sal (más concentración que en el Mar Muerto) que flotas muchísimo y resulta muy gracioso porque parece que estés tumbado en un sofá, sin querer se te salen los pies a flote.
Dejamos la ropa y a flotar!
La arena que nos entró en la cámara cuando nos la llevamos a hacer sandboard está moviéndose dentro del objetivo a su antojo y nos está destrozando las fotos.
A 11 km de la Laguna Céjar están los Ojos del Salar, dos lagunas de agua dulce perfectamente redondas que se encuentran en medio del salar.
La foto tiene mérito porque la hicimos en automático y Pablo se pegó varias carreras hasta que conseguimos salir los 2 en el aire. Esto es lo mejor que nos salió
El truco para aguantar los 60 km: mate de coca…nos estamos haciendo cocainómanos para combatir el mal de altura
To be continued...
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