jueves, 19 de marzo de 2015

Nueva Zelanda. Última parada: Christchurch

Habíamos visto el Monte Cook de lejos pero teníamos ganas de acercarnos para hacer alguna ruta. Pablo ya le había echado el ojo a un track que sube hasta el refugio de Mueller. Según vas subiendo vas viendo lagos glaciares en frente y siempre con el Cook al fondo. Luego te acercas a los glaciares en sí y se olle cómo se va rompiendo el hielo formando cascadas de nieve.
La ruta es muy bonita pero, como todo lo bueno, cuesta y cuesta lo suyo. En la primera parte han puesto escaleras para que te confies y pienses que va a ser fácil. Y fácil era pero nos dedicamos a contarlas al bajar y nos salieron 1.783 (con un margen de error de +-100; no nos vamos a engańar, perdimos la cuenta varias veces pero es que además de contarlas había que bajarlas!). Cuando terminan las escaleras, ya te avisan que vas por tu cuenta y riesgo y la cosa se empieza a poner chunga. Chunga para mi es la suma de cuesta empinada y piedras. Es que en este país no tienen término medio, lo mismo te asfaltan el monte que te dejan a tu aire entre cantos rodantes para que te mates.

Cogiendo fuerzas antes de subir. Mejor que un bufet libre!

Primera parada: Kea point. A pesar del nombre, se ven los mismos keas que en el resto de la zona, ninguno.

Lago glaciar 

Empieza la tortura


¿Nueva Zelanda o el Himalaya?







A 1.800 metros

Es ver nieve y me entran ganas de esquiar

Bye bye Cook

La fotaza de Pablo


Al día siguiente nos fuimos hacia la costa Este para ver pingüinos y los vimos en una reserva cerca de Oamaroa. También descubrimos una playa con unas rocas esféricas muy curiosas que se han formado a base de lodo, piedritas, conchas y tiempo, mucho tiempo, concretamente 55 millones de ańos (eso ponía en el cártel de la entrada). Son los Moeraki Boulders.
Como no hacía clima como para bańarse, aprovechamos para hacer el bobo un poco.




Empollando el huevo....

.....y nació el pollo!


No somos los únicos... que aquí cada uno hacía su freakada


Y después, a la Reserva Yellow Eyes Pinguins. Efectivamente, tienen los ojos amarillos y son bastante más grandes que los pingüinos que habíamos visto en Argentina. A mi me parecían como peluches y daban ganas de cogerlos en brazos pero a ellos creo que esta idea no les mola nada. De hecho, dicen que son muy tímidos y que están en peligro de extinción por culpa del temor que tienen al ser humano. Leí que son capaces de dejar de ir a dar de comer a sus crías si se les pone una persona en medio, pero los que nosotros vimos ni se inmutaron cuando nos acercamos y algunos habían salido de la reserva que está vallada.


En esta época del año se les caen las plumas y alguno estaba medio despeluchado



También vimos focas


Este día cenamos en un bar que organizaban un concurso de preguntas con presentador incluido y allí participaba todo el mundo, menos nosotros que dieron por hecho que no ibamos a saber ninguna. 


Había que adivinar un país y esta fue la primera pista

Premio para el que adivine la respuesta! A mi lo que más me alucinó es que conocieran Eurovision


Y para terminar nuestra ruta por Nueva Zelanda, subimos hasta Christchurch. Es la ciudad más grande de la isla sur y hace 4 años sufrieron varios terremotos que han dejado una ciudad totalmente  en reconstrucción. Se ven casas apuntaladas y las grietas en las paredes todavía. El centro, que es dónde estaban los edificios más altos, impresiona porque esta lleno de obras de edicifios que han demolido y están volviendo a construir.

Catedral antes

Catedral ahora


Han montado un centro comercial con contenedores con algunos de los comercios que estaban antes por la zona. Da la impresión de ser algo provisional que se va a quedar así porque está curioso el sitio. Le han llamado Re:Start.

Así es por fuera 

Así por dentro

En Christchurch nos ha alojado en su casa Ekaitz, un vitoriano que hemos conocido a través Elena, compañera de Kutxabank, y nos ha tratado como si fueramos de la familia. Da gusto encontrarse gente tan amable por la vida.
Como tiene 3 niñas nos ha contado cosas curiosas sobre la educación en Nueva Zelanda. Aquí los niños no pueden empezar el cole hasta que hayan cumplido 5 años, pero se lo toman a rajatabla y empieza cada uno a partir del día de su cumpleaños, de forma que el curso empieza en febrero con unos pocos niños y se va completando a lo largo del año. Además los colegios son públicos pero tienen "donaciones voluntarias", que en cada cole está estipulada la cantidad y si no la aportas voluntariamente te deben de freir a emails recordatorios. Importante también es cumplir con el uniforme, si a tu hija le pones coletas las gomas deben ser de color rojo o azul...si lleva una naranja oscura y otra roja te dan un toque.


Nos vamos de Nueva Zelanda con muchos paisajes en la memoria y con algo de dolor de espalda de dormir en la furgo. Pablo cree que Nueva Zelanda está sobrevalorada y yo estoy de acuerdo en que no hay sitios espectaculares, como pueden ser el cañón del Colorado o las cataratas de Iguazú, pero tiene lugares preciosos y creo que merece la pena. Es como un resumen de todo tipo de naturaleza que te puedes encontrar por separado en otros países, con lo cual, para alguien que no haya viajado mucho puede invertir sus euros aquí y ya quedarse tranquilo. Yo me voy satisfecha.




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