lunes, 16 de marzo de 2015

Nueva Zelanda. Al Sur del Sur

Llegamos a Queenstown. Este pueblo es la meca de los deportes de riesgo. Por todos los lados te ofrecen actividades de esas que acaban en ing y precisan de arnés o salvavidas para realizarlas. La estrella es el Bangy Jumping, es como puentieng pero de Bilbao, con una caída de 150 metros y haciendo péndulo en el aire; si quieres darle más emoción también ofrecen la posibilidad de hacerlo en un cańon, entre barranco y barranco.
Nosotros somos de la opinión de Leo Harlem, que dice que estos deportes son como un suicidio a plazos. De hecho, pensamos que es la manera que tienen de acabar con los alemanes que han invadido la isla. 
Así que lo más ariesgado que hacemos es comernos la mega-hamburguesa del Fergburger. Este burger se vende como el que hace las mejores hamburguesas del mundo y es toda una institución en el pueblo. Hay colas de media hora constantemente desde la mañana hasta la noche para pedir. Nosotros nos hicimos la cola y la verdad es que merece la pena. Está riquísima. De hecho, repetimos cena otro día aquí.
Como el local es tan pequeño todo el mundo va a comersela a la playa del pueblo. Es un plan perfecto.





Por la calle, Pablo oyó un acento madrileño (algun "egque" que se le escapó a un chaval que pasaba en bici) y le asaltó para preguntarle cosillas y entender las respuestas porque en los puestos de información estamos tirando de mimica e imaginación porque aquí ni cristo speaks spanish. 
El chico, que se había venido a estudiar y trabajar a Nueva Zelanda y también estaba un poco harto de hablar siempre en inglés, nos recomendó un bar de esos que nos gustan a los españoles, de los que ponen tapa gratis! Resulta que existen también aqui, el Cowboys. Además es superchulo, está todo decorado como del Viejo Oeste, hasta con un toro mecánico y las sillas de la barra son sillas de montar. ¡Por fin nos vamos de pintxopote! Pero estilo country con una ración generosa de alitas barbacoa (dato útil: hay que ir antes de las 8 para las tapas free y la bebida también es más barata). 




Los tiradores son revólveres 



Al día siguiente bajamos hasta Milford Sound que está a casi 300km. El Milford es uno de tantos fiordos que hay en el Sur pero es como la joya de la isla. Hay una ruta mítica de 3 días que acaba aquí y que tiene la fama de ser la más bonita del país. Tiene tanta fama que los refugios hay que reservarlos medio ańo antes, por lo menos, así que para nosotros es imposible hacerla. Nos conformamos con el viaje en ferry que también merece la pena.


De camino va apareciendo al fondo la cumbre más famosa, Mitre Peak, que se impone al inicio del fiordo Milford y es el final apoteósico para la gente que hace el track.


También vemos el extremo de los aficionados a la GoPro:



No todo en los viajes es maravilloso. Este día pinchamos una rueda, justo cuando  no había cobertura en 100km y lo mismo pasaba con el taller más cercano. Encima tampoco encontramos las herramientas para cambiarla por toda la furgo. Pero tuvimos la suerte de que nos pasó al lado del camping donde estabamos alojados y de que la gente de Nueva Zelanda es super amable. El dueño del camping apareció vestido de mecánico, con un maletín lleno de herramientas, un gato hidráulico y ahí se puso a cambiar la rueda con Pablo.

Queríamos ver el Milford y para allá que nos fuimos cruzando los dedos para no pinchar otra rueda. 

En esta zona es característico el kea, leimos que es el unico loro alpino. Llevábamos varias paradas con carteles que advertían que no se le diera de comer pero ni rastro del bicho, no había forma de verlo. Bueno, pues fue llegar al parking para coger el ferry, abrir la bolsa de la comida y allí apareció el pájaro!

Hay que decir a su favor que la vista del kea volando es mucho más bonita porque tiene las alas de colores.

En el embarcadero con el Mitre Peak al fondo.






El ferry nos metió dentro de esta cascada y nos calamos un poquito pero fue divertido 


Este día por la tarde nos fuimos a hacer una rutilla hacia un lago que está entre montańas, Lake Marian.


Al día siguiente ya nos acercamos a la civilización para que nos arreglaran la rueda y hablar con los del alquiler de la furgoneta y quejarnos un poco porque ni teníamos herramientas en la furgoneta. Indignarse en inglés y por teléfono es complicado. No sé ni lo que le dije pero el tipo me mando un sms para que fuera a un taller para que nos dieran herramientas.
Los del taller fueron super majetes. Como no encontraban una llave que se ajustara a la tuerca para sacar la rueda de repuesto, nos fabricaron una soldando piezas y hasta la pintaron. Queda claro que lo de ser mecánico y "chapuzas" va con la profesión, da igual la parte del mundo donde estés.


Aqui los shorts se han puesto de moda también.... pero entre los seńores mayores de 50 ańos que los llevan combinados con botas de agua o con botas de monte. Ouuu yeahhh! I'm sexy and I know it!



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