Nos enteramos de que el 24 de junio había un fiestón en Cusco, que celebraban el Inti Raymi (Fiesta del Sol, en quechua) y se liaba una buena... pero nunca nos hubiéramos imaginado hasta qué punto.
Esta fiesta la hacen coincidiendo con el solsticio de invierno (realmente era el 21 pero, por cuestiones de tradiciones españolas, se cambió la fecha) cuando el Sol está más alejado de la Tierra, para pedir al dios del Sol que vuelva a acercarse y traiga buenas cosechas... yo estoy pensando que igual nos tenemos que plantear hacer esta fiesta en Vitoria.
Llegamos el día anterior y ya estaba todo el pueblo vestido de gala, preparados para desfilar. Y es que por el centro de Cusco pasa todo el mundo bailando; y cuando digo todo el mundo no exagero, que se tiran desde las diez de la mañana hasta las tres de la madrugada hasta que pasan más de 300 grupos de empresas con sus empleados. Es como el paseíllo de los blusas de Vitoria pero en versión extendida y sin estar borrachos.
¿Y esas banderas? ¡no confundirse! esto no es Chueca, es la bandera de Cusco junto a la de Perú
El "Escuadrón Machu Picchu" preparado
Y nosotros cogemos sitio privilegiado para verlo
Los más pequeños también desfilan
Incluso a las espaldas de sus madres
Con esas máscaras y las garrafas de vino representan a los colonos españoles... vaya imagen tienen que los representan como borrachos; se tiraban al suelo y a la gente le hacía mucha gracia.
Por la noche siguen desfilando, pasan por delante del alcalde. Había presentadores que iban anunciando a cada grupo y lo que hacían por la ciudad de Cusco
Estatua del Inca en la Plaza de Armas
El día 24 nos subimos a Sacsayhuamán que es una explanada dónde celebran el Inti Raymi.
Como la entrada para verlo en primera fila cuesta 140$ (¡ni que actuaran los Rolling Stone!) la gran mayoría de la gente se sube temprano a los cerros que lo rodean. Nosotros elegimos la opción gratuita, mucho más auténtica, os lo puedo asegurar.
Casualidades de la vida, en medio de las cincuenta mil personas que estaríamos allí nos fuimos a sentar al lado de Ibai y Jony, dos amigos de Vitoria que andaban de vacaciones por Perú.
Como la entrada para verlo en primera fila cuesta 140$ (¡ni que actuaran los Rolling Stone!) la gran mayoría de la gente se sube temprano a los cerros que lo rodean. Nosotros elegimos la opción gratuita, mucho más auténtica, os lo puedo asegurar.
Por el camino las señoras venden comida.... pero esta mujer vende algo más exótico
Cuys asados. La gente paga una pasta por probarlos pero no hemos encontrado a nadie que diga que le gusta, vamos que es puro postureo para el Facebook. Nosotros nos quedamos con la foto.
Entrando en Sacsayhuamán
Casualidades de la vida, en medio de las cincuenta mil personas que estaríamos allí nos fuimos a sentar al lado de Ibai y Jony, dos amigos de Vitoria que andaban de vacaciones por Perú.
Momento ¡Siéntenseeee!
Fue juntarnos con los vascos y se lió. Llevábamos dos horas esperando sentados al solazo y, de repente, apareció una ola de gente que se empezó a colocar por delante. Como no cabían, se pusieron de pie, con lo cual ya no veíamos nada.
Entonces empezaron los gritos de la gente: ¡Siéntense! ¡Siéntense! ... muy correcto ¿verdad? Pues de los gritos educados pasaron a lanzar piedritas y de las piedras pasaron a lanzar de todo. Llegó un momento en que volaban bolsas de basura y comenzó una auténtica batalla campal de "sentados" contra "levantados" en la que no se respetaba ni el sexo ni la edad.
Los insultos fueron subiendo de nivel. Aprendimos insultos de todas las nacionalidades, algunos muy graciosos, aunque los que más éxito tuvieron fueron los nuestros porque hay que reconocer que las palabrotas en castellano de España son mucho mejores para indignarse.
A todo esto, mientras tanto, el jefe Inca ya había llegado con todo su séquito haciendo las alabanzas al Sol, con nuestros gritos de fondo que estamos seguros que se oían por todo Sacsayhuamán.
Total que, después de toda la guerra psicológica que les hicimos, no pudimos con el frente de los levantados así que acabamos todos de pie y sin ver nada. Menos mal que Ibai y Jony se habían traído unas banquetas y pudimos ver algo. Por vergüenza de haber pertenecido al núcleo duro de los sentados indignados, invitábamos a la gente a subirse también para ver el espectáculo.
Después de media hora ya estábamos aburridos de tanto baile y tanta ofrenda así que nos volvimos a Cusco con la sensación de haber estado en un Inti Raymi de lo más surrealista. La fiesta del dios supremo de los incas había sacado lo peor de nosotros.
Entonces empezaron los gritos de la gente: ¡Siéntense! ¡Siéntense! ... muy correcto ¿verdad? Pues de los gritos educados pasaron a lanzar piedritas y de las piedras pasaron a lanzar de todo. Llegó un momento en que volaban bolsas de basura y comenzó una auténtica batalla campal de "sentados" contra "levantados" en la que no se respetaba ni el sexo ni la edad.
Los insultos fueron subiendo de nivel. Aprendimos insultos de todas las nacionalidades, algunos muy graciosos, aunque los que más éxito tuvieron fueron los nuestros porque hay que reconocer que las palabrotas en castellano de España son mucho mejores para indignarse.
A todo esto, mientras tanto, el jefe Inca ya había llegado con todo su séquito haciendo las alabanzas al Sol, con nuestros gritos de fondo que estamos seguros que se oían por todo Sacsayhuamán.
Total que, después de toda la guerra psicológica que les hicimos, no pudimos con el frente de los levantados así que acabamos todos de pie y sin ver nada. Menos mal que Ibai y Jony se habían traído unas banquetas y pudimos ver algo. Por vergüenza de haber pertenecido al núcleo duro de los sentados indignados, invitábamos a la gente a subirse también para ver el espectáculo.
Después de media hora ya estábamos aburridos de tanto baile y tanta ofrenda así que nos volvimos a Cusco con la sensación de haber estado en un Inti Raymi de lo más surrealista. La fiesta del dios supremo de los incas había sacado lo peor de nosotros.
Llega el Inca
Cenita en el Papachos
Al día siguiente elegimos un plan más tranquilo y nos fuimos a hacer una visita guiada por la ciudad.
Cusco tiene muchos edificios históricos porque fue la capital del imperio inca que englobaba además de Perú, también Bolivia, parte de Argentina, Chile, Colombia y Ecuador.
El free tour resultó ser una ruta por comercios. Nos metieron en una tienda de souvenirs, en una panadería, en un restaurante y, lo único interesante, en una tienda de instrumentos musicales.
En la visita coincidimos con otros dos españoles, Edu y Lidia. Nos fuimos a comer juntos, lo malo es que yo ese día me puse fatal, con gastroenteritis. Debían ser los nervios porque al día siguiente nos íbamos a Machu Picchu.... o tal vez que se me olvidó que los granizados del Inti Raymi no están hechos con agua mineral.
Cusco tiene muchos edificios históricos porque fue la capital del imperio inca que englobaba además de Perú, también Bolivia, parte de Argentina, Chile, Colombia y Ecuador.
El free tour resultó ser una ruta por comercios. Nos metieron en una tienda de souvenirs, en una panadería, en un restaurante y, lo único interesante, en una tienda de instrumentos musicales.
En la visita coincidimos con otros dos españoles, Edu y Lidia. Nos fuimos a comer juntos, lo malo es que yo ese día me puse fatal, con gastroenteritis. Debían ser los nervios porque al día siguiente nos íbamos a Machu Picchu.... o tal vez que se me olvidó que los granizados del Inti Raymi no están hechos con agua mineral.
Seguridad bio
Pablo y Lidia con el charango, una especie de guitarra hecha con un armadillo
Edu con una quijada de caballo, también lo usan como instrumento musical
Plaza de Armas vista desde San Blas
Toritos de Pucará. Los colocan en los tejados para que den protección y felicidad en la casa
Koricancha, fue uno de los templos más importantes del período inca. Los colonos españoles para fastidiar construyeron una iglesia encima.
¿Dónde comer en Cusco?
-Restaurante Morena, en c/Plateros 348. Es una pena que lo descubriéramos el último día.
-Papachos del chef Gastón Acurio, en la plaza de Armas. Para comer hamburguesas de diseño. Un poco caro pero estaban ricas.
-Restaurante Morena, en c/Plateros 348. Es una pena que lo descubriéramos el último día.
-Papachos del chef Gastón Acurio, en la plaza de Armas. Para comer hamburguesas de diseño. Un poco caro pero estaban ricas.
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